Reiki se ofrece, sobre todo, para la relajación y la sensación de bienestar. Las experiencias difieren de persona a persona, pero algunos temas surgen una y otra vez, y es útil considerarlos a la ligera y no como promesas.
Relajación profunda
El beneficio que la gente reporta con mayor frecuencia es una calma simple y profunda. A medida que las manos descansan y se desarrolla la sesión, la respiración tiende a disminuir y la mente se tranquiliza. Muchas personas se relajan tan completamente que llegan al sueño, y un buen descanso sin prisas suele ser la parte más valorada de toda la experiencia.
Facilidad emocional
Una hora tranquila en la que no se te exige nada puede aliviar la tensión de una semana ajetreada. Algunas personas dicen sentirse más ligeras después, como si se hubieran quitado un peso de encima. A veces una sesión despierta emociones o lágrimas; los practicantes lo consideran una reacción natural, no un motivo de preocupación.
Una sensación de equilibrio
Durante una serie de sesiones, muchas personas dicen que se sienten más centradas y un poco más ellas mismas, más capaces de afrontar el día sin que éste las desvíe. Emparejado con los cinco principios, Reiki tiende a centrarse menos en una sola sesión y más en una forma más estable de avanzar por la vida.
Qué esperar
Vale la pena tener los ojos claros. Reiki no es una cura y la evidencia que existe apunta principalmente hacia la relajación y el confort más que hacia el tratamiento de afecciones específicas. Sus dones son reales pero suaves (descanso, tranquilidad y sensación de equilibrio) y funciona mejor junto con la atención médica ordinaria, nunca en lugar de ella.
Ven a Reiki en busca de calma y descanso en lugar de una solución, sigue visitando a tu médico por cualquier problema médico y deja que cualquier cosa que sientas (mucho, poco o nada en particular) simplemente sea suficiente.
