Autopráctica (自己療法) es Reiki que se te da a ti mismo. No requiere pareja, ningún equipo ni un lugar especial: sólo unos minutos de tranquilidad y tus propias manos, razón por la cual es la forma más común en que la gente mantiene un ritmo diario.
Reiki para ti
La idea es la misma que tratar a otra persona: las manos descansan ligeramente, moviéndose lentamente a través de un conjunto de posiciones, mientras respiras y te relajas. Muchas personas practican en la cama, por la mañana o por la noche, y algunas se quedan dormidas; eso está perfectamente bien.
Una rutina sencilla
Una breve autosesión podría ser así:
Siéntate o acuéstate cómodamente y respira lentamente unas cuantas veces en gassho.
Apoye las manos suavemente sobre los ojos y luego sobre la parte posterior de la cabeza.
Pasa al pecho, luego al estómago, permaneciendo unos minutos en cada uno.
Regresa las manos al corazón, agradécete y descansa un momento.
Manteniéndolo estable
La coherencia importa más que la longitud. Incluso diez minutos al día, sujetos a un horario fijo y a menudo combinados con los cinco principios, hace más para profundizar la práctica que una larga sesión ocasional. Deja que sea fácil y deja que sea tuyo.
El corazón de la práctica
Es fácil pensar en Reiki como algo que se le hace a otras personas, pero para la mayoría de los practicantes el centro diario es la autopráctica. No requiere pareja, cita ni ocasión particular: sólo la voluntad de darse un poco de atención tranquila.
Junto con los cinco principios, una breve autosesión se convierte en un pequeño ritual diario: unos minutos para calmarse, dejar las preocupaciones del día y volver a algo estable. Este hábito ordinario, mantenido durante meses, tiende a importar mucho más que cualquier experiencia dramática.
Lleva contigo las prácticas: Prácticas de Reiki: una guía para la autopráctica (PDF, 20 páginas).
