Reiki no es sólo para personas. Muchos practicantes lo ofrecen a los animales y al mundo vivo que los rodea, siempre con delicadeza y siempre en los términos de la otra criatura.
Siguiendo su ejemplo
Los animales suelen expresar con claridad lo que quieren. Lo más respetuoso es ofrecer sin imponer: siéntate cerca, deja que se acerquen a ti y permite que se alejen cuando quieran. Muchos practicantes comienzan con las manos a poca distancia del cuerpo y observan si el animal se relaja, se acerca o se queda dormido antes de acercar más las manos.
Animales grandes y pequeños
Con mascotas pequeñas, las manos pueden descansar ligeramente sobre el cuerpo o flotar justo encima de él, y las sesiones suelen ser cortas; unos pocos minutos pueden ser suficientes. Con animales más grandes como caballos o perros, es común permanecer a una distancia respetuosa con las manos cerca del cuerpo en lugar de sobre él. Los animales nerviosos, ancianos o rescatados a menudo responden especialmente bien a una presencia tranquila y sin prisas, aunque el Reiki es un consuelo, nunca un sustituto de un veterinario.
Plantas y jardines
El mundo vivo también se extiende a las plantas. Algunos practicantes sostienen semillas o esquejes en sus manos por un momento, las apoyan cerca de una maceta o simplemente mantienen una intención tranquila y atenta mientras cultivan el jardín. A otros les gusta ofrecer Reiki a todo un jardín como un pequeño ritual tranquilo: menos una técnica que una forma de cuidarlo con cuidado.
Un enfoque amable
La idea rectora en todo momento es la gentileza: sin presión, sin forzar y atento a las señales de que una criatura ha tenido suficiente. Mantenido de esta manera, Reiki se convierte en una forma pacífica de pasar tiempo con los animales y plantas con los que comparte su vida.
Reiki apoya únicamente la relajación y el confort. Ante cualquier enfermedad o lesión de un animal, consulta siempre primero a un veterinario.
